Reparacion de enchufes

Existen diversas causas que pueden conducir a la avería de enchufes, aunque, generalmente, se originan por cortocircuitos o debido a la pésima manipulación de los usuarios. La mayoría de los dispositivos disponen de ejes conectores recubiertos por una masa uniforme plástica, incorporada permanentemente; esto obliga los usuarios a implementar un mantenimiento continuo en estos dispositivos. A continuación, os facilitaremos los conocimientos básicos y puntuales de todo el marco de estos inconvenientes eléctricos, y mediante qué forma podéis solucionarlos, además, de una serie de recomendaciones para el cuidado.

Averías usuales de enchufes

Es normal presenciar averías y problemas en la red eléctrica de vuestra vivienda, estos mayormente se manifiestan como cortocircuitos, aunque no es razonable descartar las altas y bajas de tensión, entre otros fenómenos eléctricos. La combinación y acumulación de estos inconvenientes con el transcurrir del tiempo, provocan la inutilidad de cualquier clase actual de enchufe. A estos fenómenos hay que sumar la imprudencia e ignorancia de los usuarios a la hora de usar y controlar a estos dispositivos, que disminuye el tiempo de aparición de daños. El sentido  común os advierte, así que una vez hayáis presenciado el inconveniente lo mejor que se podéis hacer es tratar de buscar una solución.

Tomad lo siguiente como una advertencia, no únicamente cuando el dispositivo está inoperativo tenéis que efectuar la correspondiente solución, sino también cuando se originen los conocidos “falsos contactos”; posiciones específicas donde el dispositivo es capaz de funcionar correctamente. Esto en sí es una avería, por ello, no os dejéis engañar por el parcial funcionamiento del enchufe, sed prudentes y razonables; actuad lo más eficientemente posible y ahorraos unos pares de perjuicios.

Para que lo tengáis en cuenta: un enchufe, técnicamente, es un dispositivo compuesto por 2 elementos conectores. Por una parte, están los ejes de sujeción o clavijas; y por la restante, están los tomacorrientes. Estos elementos combinados es lo a que comúnmente se le denomina enchufe; consideradlo para futuras referencias.

El arreglo y restauración de enchufes es una de las labores más simples en el sector eléctrico; carece de la complejidad y peligro de muchas otras labores. El proceso consiste en descomponer y desacoplar la estructura del enchufe, así podréis visualizar el interior del dispositivo junto con sus componentes eléctricos, para determinar cuál ha sido el foco de la avería, y consecuentemente poder efectuar las medidas correctivas y resolutivas adecuadas.

En la actualidad la mayoría de estos dispositivos han evolucionado de tal forma que es sumamente difícil descomponer la estructura externa. Lo que presenta un lado favorable, especialmente para los usuarios, ya que la cobertura plástica de aislación suprime los flujos eléctricos adicionales en el material conductor, garantizando vuestra seguridad. Y por supuesto un lado desfavorable: una vez averiados tenéis que haceros con otros, ya que la cobertura está tan ajustada y acoplada que no podréis hacerla ceder sin comprometer al sistema interno.

Esta novedad tecnológica no es para os sintáis disgustados, ya que no muestra el escenario en su totalidad. Todos vosotros contáis con la oportunidad de reemplazar el enchufe, comprando uno nuevo en algún comercio. Generalmente, el reemplazo es de menor calidad y seguridad, debido a que este es capaz de descomponerse. Sin embargo, el peligro no es tan probable como podríais imaginaros, además, si lo comparáis con los beneficios de disponer nuevamente de la utilidad que os otorga vuestro dispositivo; vale la pena arriesgarse, aunque sea un poco.

Simple método para el arreglo de enchufes

En cualquiera de los casos resolutivos que hayáis ejecutado, sin importar si habéis optado por el desacople y descomposición del enchufe o por el reemplazo de esta pieza; lo que realmente es primordial para el arreglo es disponer del cable libre para proceder a la conexión correspondiente entre elementos. Luego, debéis remover la aislación plástica, haciendo que aproximadamente 40 milímetros de las tres finas cuerdas del cable se expongan a vuestra visión.

Las cuerdas se encuentran cubiertas por unas aislaciones plásticas de diferentes colores establecidos por las normas estándar; esto, para agilizar la identificación de uno como de otro. Considerad que las cuerdas (cables) de fases son de un color oscuro y apagado: marrón, negro o gris. Las cuerdas neutras son de color azulado, y por último, los cables de tierra tienden a representarse mediante el color verde y amarrillo.

En caso de que os hayáis decantado por un reemplazo, cuando reubiquéis las cuerdas en el reemplazo, se deben envolver alrededor de las salientes metálicas y tornillos respectivos, debéis aseguraos que estas uniones queden totalmente acopladas. Es fundamental que consideréis que los cables neutros y de fases estén acoplados a las salientes del enchufe, independiente de la orientación y ubicación de cada unión. Pero es aún más fundamental que os aseguréis de unir el cable de tierra con el perno del enchufe, ubicado generalmente en el centro de la pieza.

Sed precavidos y precisos, aseguraos de unir fuertemente los respectivos cables, ya que una vez garantizado estas etapas, lo siguiente es disfrutar de vuestra labor de reemplazo, valiéndoos de la utilidad de vuestro dispositivo parcialmente averiado.

Recomendaciones para el cuidado de enchufes

Como ya hemos mencionado, las causas de averías en enchufes son lo suficientemente variadas, pero, que la mayoría de los casos tienden a ser provocados por cortocircuitos, alteraciones en el flujo del sistema eléctrico: altas y bajas en tensión. Agregando que un invariable empleo de los dispositivos y equipos también es un factor a considerar; no olvidéis de la incorrecta manipulación de los enchufes.

Os expondremos unas precisas medidas preventivas, bastante efectivas según varias experiencias en el sector:

  • No debéis jalar el cable al momento de desconectar vuestro dispositivo; tenéis que tomar la parte moldeada de la clavija para extraerla del tomacorriente.
  • Si necesitáis el empleo de sucesivos y numerosos tomacorrientes, lo mejor que podéis hacer es adquirir una regleta convencional; no optéis por los adaptadores múltiples, debido a que con el pasar del tiempo se hace más probable el peligro de sobrecarga, que terminara haciendo inservible al enchufe. Tened en mente que los diferentes tomacorrientes están diseñados para soportar cargas determinadas; tienen un límite de resistencia. También, cuidaos de no exigir en demasía a las plazas eléctricas, especificadas en la descripción del tomacorriente.
  • No debéis permitir que vuestro dispositivo enchufado se encuentre suspendido por la tensión en el cable, sin importa la ligereza del aparato.
  • En caso que tengáis en mente operar un dispositivo por efecto de varias horas, es justo mencionaros que no debéis enchufar el dispositivo a vuestro sistema eléctrico.
  • Impedid que vuestro cable permanezca extensamente tenso al enchufar vuestro dispositivo; la tensión en el cable provoca que esfuerzos mecánicos adicionales en la estructuras de los ejes de sujeción y en las aperturas de los tomacorrientes. Incluso, debéis cuidar que las cuerdas conductoras no se encuentren tensionadas unos centímetros por encima del nivel del piso, o cualquier otra configuración que haga probable la posibilidad de caída de alguna persona que camine por allí. Si no impedís estos incidentes, los ejes de sujeción del enchufe se fracturen, así como es posible, que vuestro dispositivo sufre algún daño.
  • Alejad los focos de radiación térmica de vuestros enchufes, porque si se estos emisores se encuentran lo suficientemente próximos al enchufe, la aislación se ira deformando hasta destruir la estructura interna del enchufe, averiándolo por completo. Y estos perjuicios no son los únicos, existe el peligro de incendio, y electrificación.